No todo es culpa de la Publicidad

Vivimos en una época inmersa en el consumismo, donde la publicidad y el marketing bombardean todas las esferas sociales, ofreciendo una cantidad de productos, servicios, prototipos de vida, de belleza, de felicidad, de éxito, de reconocimiento, moda, y a la vez singularidad, e identidad dentro de tanta multiplicidad.

La búsqueda de mercados, y de clientes potenciales y fieles, ha llevado a que se comercialicen un sinnúmero de productos para abarcar todas las necesidades posibles. Se habla incluso, que la publicidad crea necesidades, y que además origina estándares a seguir por los diferentes públicos. En los últimos años se ha popularizado un prototipo de belleza enmarcada en la delgadez extrema como sinónimo de salud y vanidad, de éxito y admiración por los demás.

El mercado de la vanidad moviliza millones de dólares en todo el mundo. Cada día se comercializan nuevos productos para adelgazar, que actúan de forma interna y externa en el organismo. Van desde máquinas potentes de ejercicio, geles, pastillas, piezas de ropa como zapatos o medias para disimular los “michelines”, hasta cirugías estéticas o productos milagrosos que prometen “perder hasta 8 kilos por semana” (publicidad en Facebook).

Si bien es cierto que el culto a lo “light” está presente hasta el hostigamiento en todos los medios de comunicación, internet y anuncios publicitarios por doquier, con sus productos desnatados, deslactosados, bajos en grasa y azúcares, también lo es que la gama es muy variada y existen multiplicidad de opciones para escoger, y junto con ejercicio regular, llevar una vida saludable. Sin embargo los índices de Anorexia y Bulimia se incrementan de modo exponencial en todo el mundo, pasando de ser una enfermedad de “niñas caprichosas” de clase alta, a afectar un gran grupo generacional, que son las mujeres de 11 a 25 o 30 años, y que crece a la manera de epidemia sin existir un modo concreto de contrarrestarlo, e incluso sin establecer una causa determinante para facilitar su tratamiento.

La publicidad es responsable de promover el consumismo exagerado, ya que cada día salen al mercado más y mejores productos para vivir y desenvolverse mejor en la sociedad y ante ella, la cuestión de la imagen, pero ¿se le puede atribuir responsabilidad en el incremento de los Trastornos de Conducta Alimenticia?

Los Trastornos de Conducta Alimenticia (TCA), se han convertido en una epidemia alrededor del mundo, especialmente la Anorexia, la Bulimia y la Obesidad. Aunque resulta complicado establecer cifras cercanas a la realidad debido a factores como la negación del propio paciente, o a recibir tratamiento, y aquellos que simplemente la padecen sin consultar especialistas, se estima que en países como Estados Unidos alrededor del 18% (Latiniando, 2007 ) de las mujeres adolescentes padecen anorexia o bulimia. En España las cifras oscilan entre 4% y 5% de mujeres entre 12 y 25 años (Adeslas, 2012), y del 0,3% al 0,6% de hombres adolescentes.

La acepción de Trastorno está relacionada con una alteración de tipo biológico que responde a unas causas, que se traduce en síntomas de una patología, que da lugar a un pronóstico médico y a un respectivo tratamiento (Carrillo, 2002). Los Trastornos de Conducta Alimenticia (TCA) se consideran enfermedades mentales, o siquiátricas y responden a tratamientos multidisciplinares, como nutricionistas y sicólogos. Se evidencias por alteraciones en la conducta relacionada con la alimentación, pero que afectan la vida en general de los pacientes, ya que tienen repercusiones físicas, sicológicas, sociales y hasta sexuales.

La palabra Anorexia viene del griego “orexia” que significa “falta de apetito”, y está definida como: “Un trastorno caracterizado por una deliberada pérdida de peso, inducida o mantenida por el mismo enfermo” (Carrillo, 2002). La enfermedad entonces se caracteriza por una pérdida exagerada de peso, y por el afán de mantener a toda costa la extrema delgadez, aun en detrimento de la salud física y sicológica del paciente.

Bulimia viene del latín “bulimus”, se define como “Una enfermedad enmarcada en los trastornos de la conducta alimentaria de tipo adictivo, producida por desórdenes emocionales, físicos, sicológicos, familiares y sociales, consistente en la ingesta de grandes cantidades de comida, descontroladamente, y cuyo efecto en el organismo por el miedo a engordar, se palía en conductas de tipo purgativo como el vómito, el ejercicio intenso, la toma de laxantes y diuréticos” (Carrillo, 2002). Las personas que padecen éste tipo de trastornos pueden tener periodos de anorexia o bulimia.

Ambas enfermedades tiene síntomas como la amenorrea, que es la pérdida de la menstruación por largos periodos de tiempo, el descenso acelerado de peso, un profundo temor a engordar, temperatura corporal baja, disminución en el pulso cardiaco y arritmias, bajo potasio y en general nutrientes para mantener buena salud.

A partir del acelerado incremento de las cifras reportadas de personas, especialmente mujeres que padecen algún TCA, se ha buscado establecer las causas. Ya que son trastornos de tipo multidisciplinar, hay concordancia en afirmar que existen factores internos y externos que la desencadenan. Dentro de los internos se ubican los biológicos, incluso genéticos, sicológicos y familiares. A su vez, por externos se entienden factores socio-culturales como la moda, la presión social, información, relaciones interpersonales, y la publicidad.

En las primeras teorías de la comunicación, se establecía que existía  un emisor, que transmite un mensaje, un receptor que lo recibe, un canal, que es el medio por el cual lo transmite, y un código, que debe ser entendido por ambos para que se establezca una verdadera comunicación. Al pasar de los años, y con el ascenso de la tecnología audiovisual e interactiva, se ha determinado que el público no es un mero “ente” que capta cualquier clase de mensajes, y actúa conforme le dicen. Por el contrario, tiene libertad para escoger dentro de la amplia gama que ofrece el mercado, los bienes y servicios que le satisfacen, así como la conducta frente a los diferentes estímulos sociales.

Si bien la publicidad promueve patrones a imitar, como la ropa de la temporada o los “cuerpos Danone”, también las personas están en capacidad de escoger qué imitar y que no. Resulta infructuoso culpar y satanizar a la publicidad por el incremento de personas con TCA, ya que ni la televisión ni los medios de comunicación en general     –menos el internet- están diseñados para educar a la población. Las decisiones de cómo se piensa y actúa frente a la sociedad viene dada desde los hogares, desde los valores y patrones de comportamiento enseñados por los padres y los colegios a los niños.

No es extraño que dentro de las causas de la presencia de alguno de los trastornos se encuentre el divorcio de los padres, o la ausencia de los mismos. Si no se forma una persona con criterio para escoger qué es lo mejor para sí misma, y la forma de afrontar sus  problemas, por más que se empiecen a emitir leyes como en Israel, para que no se divulguen cuerpos esqueléticos, no se realizará una verdadera campaña que permita la disminución de enfermos, y la prevención para las nuevas generaciones, ya que cada día los trastornos empiezan a menor edad.

La educación empieza por casa, si continua incrementándose el número de hogares disfuncionales, de violencia intrafamiliar, de hijos que crecen con la televisión y padres indiferentes frente a ellos, continuará de manera proporcional el aumento de enfermos, que bien podría catalogarse como una enfermedad social, ya que el perfeccionismo que acompaña a los pacientes, se traduce en una sociedad despiadada y superficial, que critica todo, que no acepta la diferencia, y que valora por lo que se tiene, como un cuerpo delgado, más no por lo que se es.

Bibliografía

Adeslas. (2012). Adeslas segurCaixa . Recuperado el 27 de 03 de 2012, de https://www.prevencion.adeslas.es/es/trastornoalimenticio/masprevencion/Paginas/cifras-anorexia-bulimia.aspx

Carrillo, M. V. (2002). Publicidad y Anorexia . En M. V. Carrillo. Madrid : Ediciones Ciencias Sociales .

Latiniando. (2007 ). Monografías.com. Recuperado el 27 de 03 de 2012, de http://www.monografias.com/trabajos/anorexia/anorexia.shtml

Carolina Rojas Acosta

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