Tipos de música que se usan en Publicidad

Ya hablamos en esta sección de cómo se puede explotar el uso de la música en los spots y relizamos una breve clasificación. Hoy vamos a ampliar un poco más esa información.
La elección de la música en una campaña de publicidad no es una decisión fácil. Pero por norma general se suele dejar para el final, cuando ya se ha rodado el spot. Y en muchas ocasiones la elección se hace en función del presupuesto que sobra. Ni los anunciantes (las marcas) ni muchas agencias le otorgan la importancia que tiene.
Esto no significa que la música sea imprescindible en la publicidad y que la creatividad deba girar entorno a esta. Existen muchas campañas que han conseguido tener mucha notoriedad y un gran éxito de ventas sin necesidad de incorporar música en sus anuncios. Simplemente se le debería dar la importancia que tiene, ya que puede ser una herramienta fundamental y muy poderosa.
Si observamos bien los spots que aparecen en televisión, nos daremos cuenta que el 90% de los anuncios, como mínimo, presentan algún tipo de música. La conclusión es que en muchas ocasiones esta tiene una función secundaria para amenizar los 20 o 10” que dura el anuncio; o se pone porqué hay que ponerla, para que no quede raro. Esto es un error; la música ha de cumplir una función específica según las necesidades del briefing y la decisión del equipo creativo, pero nunca ha de dejarse en un segundo plano o ponerla sin ninguna intención concreta.
Volviendo al tema de este post, una vez decidido que nuestra campaña irá acompañada de música, habrá que hacer la elección de esta, y eso no es nada fácil considerando que hay varios tipos y clasificaciones. Cada una de ellas con sus ventajas e inconvenientes. Todo dependerá de la función que queramos que cumpla y el efecto que queramos causar en el espectador.
Hay dos grandes grupos en los que se separa la música publicitaria. Está la preexistente, creada con anterioridad por algún artista, y la original, que se crea especialmente para una campaña en concreto. Dentro de estos dos grupos hay varias clasificaciones posibles en los que se dividen los tipos de canciones. Cualquiera de ellas es igual de válida a la hora de hacer una campaña. Lo importante es hacer una elección coherente con los objetivos y con el mensaje que se quiere transmitir.
La música original o preexistente está protegida por los derechos de autor. Esto hace que sea necesario hacer negociaciones con las discográficas y managers de los artistas. Dependiendo del cantante o grupo puede hacer que el presupuesto se dispare o incluso que no se pueda realizar la campaña por negación de los propietarios de los derechos. Para contratar estos derechos se ha de especificar con todo detalle el uso que se le va a dar, incluso hay que especificar los segundos utilizados, el tipo de campaña y producto, etc. En estos casos, para adquirir la licencia, depende totalmente de los propietarios de los derechos de autor. En más de una ocasión ha sucedido, que la agencia encargada de una campaña ha tenido que someterse a duras negociaciones y ser muy tenaces para conseguir el permiso de uso de una canción. Un ejemplo lo tenemos con una campaña de Tandem DDB que realizaron para Volkswagen Golf en la que querían utilizar parte del videoclip y de la canción “God” de John Lennon. Como bien explican Mikel Barsa y Fernando Montañés, en su libro “Historia iconográfica de la música en la publicidad“, la discográfica española negó a la agencia los derechos para usar la canción y las imágenes. Los responsables de la campaña tuvieron que ponerse directamente en contacto con el abogado de Yoko Ono, propietaria de los derechos de autor. Finalmente pudieron realizar la campaña, aunque el presupuesto como os podéis imaginar fue altísimo.
Música Preexistente
Las opciones que se pueden barajar para la realización de una campaña sonora con música preexistente son: canciones originales, adaptaciones, covers, y música de librería. Puede ser que haya autores o profesionales que hablen de otro tipo de clasificaciones, pero las más frecuentes y más aceptadas son estas.
Canción original
La canción original es la canción creada por el autor y usada en la campaña publicitaria sin ningún tipo de modificación. Para poder usarla es necesario comprar todos los derechos de autor y fonográficos. Eso es debido a que no solo hay que pagar al autor o compositor de la pieza, sino que además hay que comprar los derechos del propietario del master y del productor fonográfico, en ocasiones mucho más caros que los propios de autor. Por esta razón la canción original también recibe otras denominaciones como master o fono. Un ejemplo perfecto para esta clasificación, es el reciente anuncio de J&B Manhattan, o el spot de Cadbury, que obtuvo el Gran Premio o “Grand Prix” en el Festival de Publicidad de Cannes. Para el spot se usó la canción de Phil Collins “In the air tonight”.

AdaptaciónLas adaptaciones son uno de los recursos publicitarios más empleados y más constantes. Reúnen las ventajas de los dos grandes tipos de música publicitaria: el conocimiento y notoriedad de las melodías entre la gente y la adecuación perfecta a los objetivos de la campaña y las necesidades del mensaje publicitario que puede ofrecer la música original.

Son canciones que se modifican en función del briefing y de la idea creativa. Lo único necesario es la contratación de los derechos de autor. Una vez adquirida la canción, se mantiene la partitura y melodía original y se modifica todo lo preciso para realizar la campaña publicitaria deseada.
Las canciones de las campañas de la ONCE son un buen ejemplo de cómo versionar una canción para poder transmitir el mensaje publicitario. Es el caso del spot que os dejo a continuación, en el que se versionó la famosa canción de Rocío Jurado “Como una ola”.
Cover
Los covers, también conocidos como versiones, son imitaciones de canciones originales. Son versiones muy parecidas a las creadas por el autor o compositor. Se usa la parte que se necesita y se realiza una grabación que imite el tono, estilo, voz, letra y notas de la original. Crear un cover tiene dos ventajas sobre usar canciones originales. Por un lado no es necesario pagar los derechos fonográficos, lo que en ocasiones supone gran parte del presupuesto. Por otro lado se puede adaptar a la métrica, tiempo y duración del anuncio. Si se hace bien se pueden llegar a conseguir resultados muy buenos, incluso hay veces que es difícil distinguir un cover de una canción original. Las productoras musicales son expertas y disponen de los recursos necesarios para ello. El nuevo anuncio del Nissan Juke además de ser brillante e hipnotizante es un gran ejemplo de cómo se puede hacer una versión de una canción de toda la vida (Americana) y utilizarla para un anuncio. La utora de esta versión es Fredrika Stahal’s, que nos hace permanecer sentados delante del televisor esperando al desenlace del anuncio.Música de librería
 
Para finalizar con la música preexistente, el último tipo es el de música de librería. Son canciones que se pueden adquirir libremente, gratuitamente o con un coste muy bajo, por haber prescrito la fecha de los derechos de autor o pertenecer a archivos de música destinados a producir publicidad u otros tipos de metrajes. Algunos ejemplos conocidos son canciones como Carmina Burana, Las Cuatro Estaciones de Vivaldi o algunas obras de Mozart. El principal problema al usar estas canciones en campañas de publicidad es que cualquier anunciante puede hacerlo, y de hecho son muy recurridas en anuncios de televisión y cuñas de radio. Esto puede hacer que el público al escuchar estas canciones no recuerde bien el producto o marca publicitada.

Música Original
Si decidimos realizar una campaña de publicidad con música original, usando una canción nueva y creada específicamente para el anuncio de dicha campaña, deberemos elegir entre usar un jingle, canción original, música genérica, sound alike o banda sonora.

Jingle
Los jingles son canciones publicitarias, cuya letra y música están creadas específicamente para un anuncio o campaña. Es el mensaje publicitario hecho canción; la letra es el texto publicitario que incluye el nombre del producto, las características de este, la marca. Incluso a veces en el jingle se añaden los beneficios que aporta el producto en cuestión, el precio y los valores de la marca. Cantando puede explicarse todo lo que se desee. Por eso en la gran mayoría de casos, los creativos publicitarios son los responsables de crear la letra. Después se encargan de contratar a un músico que componga una melodía coherente y acorde con lo que se quiere decir y transmitir. La famosa canción del Cola Cao es el jingle por excelencia de la publicidad española, hay más ejemplos, pero el que marco un ante y un después fue este.
Canción Original
Las canciones originales son parecidas a los jingles. Se crean especialmente para los anuncios, pero no tienen porque hablar del producto o hablar de la marca. Podría decirse que se usan del mismo modo que las canciones originales de la música preexistente, pero haciendo la elección de la manera inversa. En vez de elegir una canción que sea apropiada para el anuncio, se crea una específica que cumpla con los objetivos del briefing. Estas canciones podrían denominarse jingles, pero estrictamente no lo son. Sus letras no hablan del producto o sus características. En ocasiones ni se menciona la marca. La canción suele hacer referencia a algún valor o idea que simplifica el mensaje publicitario y con el que el público se pueda sentir identificado. Algunos ejemplos son las campañas de Ikea, con la República independiente de tu casa, Nomis con el spot premiado en Cannes “Damn Boots” o las canciones del verano de la ONCE, como es el caso del anuncio en el que un camarero ofrece unas tapitas cantando “tengo de tó”.
Música genérica

La música genérica o instrumental es como un jingle pero sin letra. Se compone una melodía específica para la campaña publicitaria. Este tipo de música se suele usar sobre todo en campañas con carácter institucional. La mayoría de veces acaba formando parte de las propiedades o características de la marca. Podríamos decir que pasa a ser la identidad sonora de esa compañía o producto. Como ya se ha visto la música usada para identificar marcas suele ser más duradera que la usada para campañas que tienen una temporalidad más limitada. Las marcas al ser más duraderas necesitan elementos que las identifiquen y que sean más perdurables en el tiempo.

Un ejemplo de música genérica ligada a una marca es la melodía que creóTiempo BBDO para identificar toda la comunicación de la marca Repsol. Aparecía como cortinilla en todos sus spots y patrocinios. Desde que la marca de lubricantes pasó a convertirse en una compañía petrolífera su identidad sonora ha estado presente en todas sus acciones y apariciones en televisión. Pero la música genérica también se usa frecuentemente para campañas concretas. Un caso reciente es el anuncio de Budweiser en la que crearon el tema especialmente para el spot, “El hombre aguja”, a manos del Dj David Lara.
Sound alike
Es un recurso muy utilizado, pero desafortunadamente en ocasiones roza la ilegalidad. Son canciones compuestas y creadas para que a oídos del oyente parezcan o recuerden a determinados grupos, cantantes o estilos. No se trata de plagiar canciones existentes, sino de componer una pieza similar, inspirándose en un estilo, voz o melodía que nos recuerde a ese artista o canción. Pero como nos explican Mikel Barsa y Fernando Montañés “siempre está el problema de que la línea que divide la inspiración de la imitación es muy difusa”. Esto provoca que se pongan demandas por parte de los autores y dueños de los derechos fonográficos. Aunque la balanza judicial no se decanta por ninguno ya que existen muchos casos a favor de unos y de otros. La ley no considera delito la similitud. Hay estilos muy fáciles de imitar como el blues o las sevillanas. Otros estilos menos genéricos como el de algún grupo o canción en concreto puede ser más complicado, todo depende de la singularidad de la música a la que se pretenda parecerse.
Hay grupos o artistas como Elvis, The Beatles o Michael Jackson que son muy difíciles de imitar sin llegar a plagiar. Sus canciones tienen un estilo propio tan particular que difícilmente se puede crear algo que no sea una imitación. Lo recomendable y lo más ético es no caer en el plagio. Inspirarse, coger un grupo o música como referencia para crear algo nuevo debería ser el límite, pero desgraciadamente muchas veces la intención es ahorrarse los derechos de autor y se acaba haciendo una copia casi exacta del original. En el spot que os dejo a continuación podréis observar que la música está inspirada en el tango de la película Moulin Rouge.
Banda Sonora
El último tipo de canción que nos queda por comentar es la banda sonora. Seguramente es el tipo de música más utilizado actualmente. El papel que desempeña aquí es el de apoyar a las imágenes y dar énfasis al mensaje publicitario. No tiene tanto protagonismo como en los otros tipos. No busca que el público recuerde la melodía, sino reforzar el impacto del anuncio. La estructura, el ritmo, el orden de la música y la melodía lo marcan las imágenes. Observar la parte visual sin la parte sonora haría que se perdiera parte del mensaje, del sentido del anuncio. La publicidad ha aprendido y sigue haciéndolo de su hermano mayor, el cine. Las bandas sonoras de las películas ayudan a los directores a narrar la historia. Lo mismo ocurre en los spots, son pequeñas películas que se cuentan en pocos segundos. No es de extrañar, que los directores creativos y productores de publicidad usen está misma técnica para los anuncios. Vemos el ejemplo de este anuncio de Philips, que ganó el Grand Prix de Cannes. Este spot está totalmente creado como si de una película de acción se tratase.
Jorge Vidal Arráez
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Sobre Jingles, “bells” y mucha publicidad

Que la música es un elemento cada vez más recurrente en la publicidad es un hecho, pero la utilización y el origen de la misma ha cambiado con los años, ha evolucionado acorde a las necesidades de la industria y la creatividad de los encargados de poner BSO a los spots. Por ello hay que distinguir tres puntos clave:

1) Canción con música y letra original, creadas exclusivamente para un anuncio, donde se canta el eslogan de la marca. Este es el clásico jingle. (Spot de los 60 y 70)

2) Canción con melodía extraída de otra ya hecha y letra original. En este caso se aprovecha una base melódica y se crea una letra ajustada a un texto de marca. (Spot de la Mutua Madrileña)

3) Canción con música y letra originales. Este es el caso de anuncios que utilizan canciones de artistas, tal y como estos las han creado, como BSO del spot. (Spot de Estrella Damm)

En los años 60 y 70 era normal que muchos anuncios se hicieran a partir de una canción pegadiza, directa, sencilla y fácil de recordar, que aumentaba la eficacia de la publicidad y hacia que los spots se diferenciaran mucho más entre sí. Quien no recuerda eso de “Soy La española una aceituna como ninguna, estoy rellena de rica anchoa” o “Yo soy aquel negrito del África tropical que cultivando cantaba la canción del cola-cao”

La diferencia entre esos anuncios en blanco y negro cuyos personajes entonaban esas melodías y los anuncios que se emiten hoy día, reside en lo inédito de las canciones de entonces, creadas exclusivamente para el spot.

 Ahora es raro que cualquier producto tenga asociada una canción escrita expresamente para él pero es cada vez mas frecuente que se usen las melodías de canciones conocidas para promocionar productos o servicios cambiando la letra.

Por otro lado otra de las tendencias que se introdujo en los spots no hace demasiado tiempo, fue la utilización de canciones de grupos poco conocidos; canciones pegadizas perfectas para el anuncio y la marca. Esta modalidad la puso de moda la marca Estrella Damm para sus spots de verano hace tres años y desde entonces se convierten en verdaderos éxitos de la temporada estival.

Lo que buscan este tipo de anuncios es transmitir una serie de emociones y reacciones en el público a través de la música que haga relacionar las canciones y lo que se muestra en el spot con determinadas situaciones de la vida. En el caso concreto de Estrella Damm lo que persiguen es relacionar todos esos sentimientos positivos: el verano, la buena compañía, el ocio, etc. con la cerveza y la marca. De esta forma, muchas personas cuando piensen en playa, verano, buena compañía, calor, sol, tendrán en la cabeza también Estrella Damm.

Existen infinidad de ejemplos, miles y miles de jingles que han hecho de un anuncio un éxito y de un producto o marca una referencia para los consumidores, jingles que a pesar del paso de los años la gente recuerda y asocia a una época, una experiencia una marca, un servicio, a la vida.

Hay quien dice que la música en el spot debe mantenerse en un segundo plano y que jamás deberá soportar el peso total del anuncio sino únicamente resaltar o potenciar determinados aspectos del mismo, por otro lado y contraviniendo esta opinión, es muy posible hacer un spot perfectamente persuasivo dando el total protagonismo a la música, eso si, siempre asociada, de una u otra forma a la marca o producto.

El jingle es, por tanto, uno de los elementos esenciales del mensaje publicitario, porque como decía el refrán: “Si no sabes como decir algo, dilo cantando” .De esta forma a la gente se le quedará en la cabeza y con un poco de suerte tu marca será la escogida.

En definitiva hay que saber, pese al escepticismo de algunos, que la música, ya sea jingle (música y letra originales) o no, es una herramienta con un gran poder de persuasión, pero como todo hay que saber escogerla bien para que su efecto sea el que deseamos.

Esther Rija

VISIONLAB, ¿éxito o fracaso?

¿Quién a estas alturas no conoce el anuncio “Gratu-ito” de Visionlab? Seguramente que sea reconocido por la canción y no por los cristales progresivos que regala. Aunque parece ser que de momento a dado en el clavo con el famoso tema versionado del dúo español Enrique y Ana, Super Disco Chino.  Sobre todo, resulta más entrañable para las personas que conocieron la canción original en su infancia o juventud.

Visionlab pide algo directo y sencillo para comunicar su nueva promoción, la cual se centra en regalar unos cristales gratis. La idea viene de la mano de los creativos de la agencia LOLA, quien recoge el testigo de Publicis en la gestión de la cuenta (de ahí que podamos hacer una especie de comparativa con los surrealistas spots de Mixta). Hasta ahora, el humor era el eje principal en la estrategia de Visionlab, lanzando un mensaje positivo en la imagen personal de todos aquellos que utilizan lentes. Ahora, han continuado con ese humor pero con una gran capacidad para arriesgarse. Bien es cierto que en este sector de mercado la diferenciación apenas es visible.

¿Idea de última hora o estrategia planificada?

No es la primera vez que una marca aprovecha el éxito de algunos grandes temas musicales.

A esta efectiva estrategia publicitaria de utilizar una composición musical como acompañamiento de anuncios, lo conocemos por jingle o también se le ha denominado branding auditivo. En definitiva, estamos hablando de un mensaje publicitario cantado. En el jingle tanto la música como el texto se crean expresamente para el anuncio. En este caso, podríamos decir que se han topado con la creación y simplemente lo han versionado, que no copiado.  Pero sí es cierto, que cuando construimos un jingle debemos de saber previamente qué características tiene que contener: breve, identificable y pegadizo. Esos tres conceptos son los que convierten a una campaña publicitaria en algo único.  Se quedan grabadas en la mente de quien las escucha y como consecuencia, generan un mejor posicionamiento de la marca en cuestión.

Hoy en día, la gente sigue tarareando esa cancioncilla de aquel anuncio de cuando eran pequeños.

En mi opinión, se han arriesgado bastante. Si el objetivo era crear notoriedad y llamar la atención, queda clarísimo que lo han conseguido. Nunca sabes si una cosa de estas puede salir bien o mal, pero está claro que en tiempos de crisis y de precarios recursos económicos, el lanzarse a la piscina amarrado a una mágica creatividad puede ser sinónimo de éxito. Por ahora, notoriedad está teniendo, solo falta esperar y comprobar si realmente su público objetivo se ha quedado con la copla de lo que se les está vendiendo.

Cristina Prudencio Rafael de la Cruz